De SimRacing a la Porsche Supercup: la historia de Frank Porté

Pasar del simulador al coche real no es lo normal. Pero tampoco lo es lo que ha hecho Frank Porté: en solo unos años ha pasado del simracing a competir en la Porsche Supercup junto a la Fórmula 1.

En Simufy hemos hablado con él para entender cómo ha dado ese salto, qué ha cambiado al pasar al mundo real y qué hay detrás de su evolución.

Además, ha participado en el desarrollo de su propio simulador, el Simulador Simufy GT3 edición Frank Porté, diseñado para ofrecer una experiencia lo más cercana posible a lo que vive en pista.

De simracer a piloto real: una progresión fuera de lo común

La mayoría de pilotos empiezan en karting desde niños. Frank Porté no. Su base fue el simracing, donde desarrolló gran parte de sus habilidades antes de dar el salto al mundo real.

Su primera oportunidad llegó con un test en Le Mans Bugatti, en Fórmula 4. A partir de ahí, todo fue rápido. El primer año fue de adaptación, entendiendo cómo funciona un coche real, cómo gestionar las carreras y cómo sacar rendimiento en pista.

Pero en su segunda temporada ya estaba ganando carreras y peleando por podios. En muy poco tiempo pasó de ser un piloto amateur a competir al más alto nivel dentro de su categoría.

Una progresión poco habitual que demuestra algo clave: el simracing puede ser mucho más que un juego cuando se combina con trabajo, constancia y las oportunidades adecuadas.

Del simulador a la pista

Entrena como si fueras a competir de verdad

Si algo demuestra la historia de Frank Porté es que el simracing puede ir mucho más allá. Mejora tu técnica, tu consistencia y tu lectura de carrera con setups, data packs y entrenamientos diseñados por pilotos profesionales.

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El salto al mundo real: retos, miedo y adaptación

Pasar del simulador al coche real no es solo cuestión de técnica. La mayor diferencia está en las sensaciones: la velocidad, las inercias y, sobre todo, el riesgo real.

En el sim puedes ir al límite sin consecuencias. En pista, no. Y ahí aparece uno de los mayores retos: el miedo a ir a fondo, especialmente en curvas rápidas.

Frank lo explica de forma muy clara: no hay atajos. La única forma de superarlo es acumular vueltas, repetir y empujar poco a poco el límite. Frenar un poco más tarde, confiar un poco más en el coche… hasta que llega el momento en el que todo encaja.

Es un proceso progresivo, donde la confianza se construye con experiencia. Y es justo ahí donde muchos pilotos marcan la diferencia: en su capacidad para adaptarse a lo que el simulador no puede replicar del todo.

Simulador oficial

Simulador Simufy GT3 edición Frank Porté

Diseñado junto a Frank Porté para replicar al máximo las sensaciones de conducción de un GT real. Precisión, feedback y control en un setup pensado para competir.

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De piloto a propietario: la clave para seguir compitiendo

Llegar al automovilismo profesional no solo depende del talento. El factor económico es decisivo, y en categorías como los monoplazas, los costes pueden dispararse rápidamente.

Por eso, tras su etapa en Fórmula 4, Frank tomó una decisión clave: dejar los monoplazas y apostar por los GT. Un cambio que no solo le permitía seguir compitiendo, sino hacerlo de una forma más sostenible.

De hecho, dio un paso más allá y decidió adquirir su propio coche. Esto le permite reducir costes a largo plazo y tener un mayor control sobre su programa deportivo.

Una estrategia poco habitual, pero muy inteligente, que refleja algo importante: en este mundo, no solo gana el más rápido, también el que mejor sabe adaptarse.

Entrevista completa con Frank Porté

Qué demuestra el caso de Frank Porté

La historia de Frank Porté deja algo claro: el simracing puede ser una puerta real al automovilismo. No sustituye la experiencia en pista, pero sí permite desarrollar una base muy sólida.

Reflejos, trazadas, lectura de carrera… muchas de esas habilidades se pueden trabajar desde el simulador. Pero el salto al mundo real exige algo más: adaptación, gestión del riesgo y confianza.

Su progresión también demuestra que no hay un único camino. No empezó en karting, no siguió la vía tradicional y aun así ha llegado a competir junto a la Fórmula 1.

Al final, todo se resume en una combinación de factores: constancia, mentalidad y saber aprovechar las oportunidades.

Con solo unos años de experiencia en competición real, Frank Porté ya ha demostrado que puede competir al más alto nivel. Y si algo deja claro su historia, es que esto no ha hecho más que empezar.

Con todo el aprendizaje acumulado, el objetivo ahora está claro: seguir creciendo y luchar por el título en las próximas temporadas.